Paisaje Protegido Sierra Maigmó-Cid

El Paisaje Protegido Sierra del Maigmó y Sierra del Cid se encuentra ubicado en el cuadrante suroriental de la Península Ibérica, dentro de la Comunidad Valenciana, en la provincia de Alicante. Constituye un complejo sistema montañoso formado por las sierras de L’Arguenya, Castalla, Frare, Maigmó, Caballo y Sit. Ocupa una extensión de 15.842 ha, lo que le convierte en el más extenso de la Comunitat Valenciana, y forma parte de cuatro comarcas -L’Alacantí, L’Alcoià, Vinalopó Mitjà y Alt Vinalopó- y de cinco municipios -Agost, Castalla, Petrer, Sax y Tibi-. Estas sierras tienen puntos culminantes que sobrepasan con facilidad los 1.000 metros de altitud, como el pico del Maigmó (1.296m), el Despenyador (1.261m) o La Penya del Sit (1.127) entre otros, y forman uno de los espacios de mayor belleza paisajística de Alicante.

 

Amanecer en la Sierra del Cid. Fotografía de J.M. Tafalla.

La Serra del Maigmó y la Serra del Sit fueron declaradas Paisaje Protegido por Decreto el 23 de febrero de 2007. La elección de esta figura de protección vino motivada al considerarse que sus valores naturales y paisajísticos eran merecedores de una protección especial tanto por la relación armoniosa entre el hombre y el medio natural como por su relevancia estética y cultural.

Puede ser una gran sorpresa para el viajero que desconozca estas tierras alicantinas la frondosidad arbórea de las umbrías de estas sierras. De hecho, el pinar que se extiende desde el Cantal del Pixaor, en el extremo este de la Serra del Maigmó, hasta la Carrasquica, en el extremo sur de la Serra de L’Arguenya, está considerado como la superficie natural más grande de pino carrasco de la provincia de Alicante, con una longitud arbolada continua de más de 22 km que convive con fragmentos de carrascar de un elevado valor ecológico y en buen estado de conservación.

 

Vista panorámica desde el Maigmonet. Fotografía de Blas Fernández.

Este paisaje contrasta con las vertientes de solana, dominadas por diferentes tipos de matorrales, con o sin cubierta arbórea, y con una vegetación adaptada a la dureza de un clima semiárido. En estas zonas destaca la presencia de plantas aromáticas que transportan el sentido del olfato a una nueva dimensión llena de frescos aromas como los del cantueso, el rabo de gato, el romero, la manzanilla, el tomillo o la salvia.

Estas diferencias tan marcadas se deben a su situación geográfica. Enclavado entre las sierras diánicas del Norte de Alicante, de clima subhúmedo-seco, y las tierras semiáridas del sur, con un clima mucho más extremo y una sequía estival muy prolongada, el Paisaje Protegido se comporta como una barrera térmica y pluviométrica y forma un territorio ecotonal, con unos elevados índices de biodiversidad y con un paisaje que logra altas cotas de belleza y de representatividad del paisaje de interior alicantino.

 

Mapa de accesos, parajes y equipamientos del Paisaje Protegido.

 

Vista aérea parcial de Petrer, el municipio más grande del Paisaje Protegido con 37.000 habitantes. Fotografía de Juan Miguel Martínez Lorenzo.

Esta diversidad de hábitats y de ambientes y, por tanto, de comunidades vegetales favorece el establecimiento de un rico y variado grupo de especies animales. Y es que existe una íntima relación entre la fauna y la flora, una simbiosis que permite el equilibrio del ecosistema. Mientras las plantas aportan alimento y refugio, los animales les proporcionan abono natural, les ayudan en la dispersión de semillas, en la regulación de la regeneración natural, en el control biológico de plagas y completan el ciclo vital de la cadena trófica. Los invertebrados, anfibios, reptiles, aves y mamíferos se han ido especializando y han colonizado todos los ambientes del Paisaje Protegido, desde las inhóspitas arenas de las dunas de Caprala hasta las oscuras simas que se precipitan hacia el interior de la tierra, pasando por zonas boscosas, matorrales, campos de cultivo, pastizales, roquedos o zonas periurbanas. Se ha configurado así un territorio de incalculable valor ecológico, con unos elevados índices de biodiversidad faunística.

Pero si a estos valores naturales les sumamos el patrimonio cultural y el valor histórico que conserva este territorio, pronto nos daremos cuenta de la importancia que tuvo esta zona desde tiempos inmemoriales. Los innumerables hallazgos arqueológicos testimonian la presencia humana en el Paisaje Protegido desde el neolítico y la gran cantidad de elementos etnográficos, como los pozos de nieve, hornos de yeso y cal, restos de carboneras o masías tradicionales, representan de una manera formidable la vida tradicional en el medio rural. Además, la abundante arquitectura del agua que se puede observar por casi todos los rincones del Paisaje Protegido, compuesta por fuentes, aljibes, pozos, acequias y minetas, así como los numerosos abancalamientos y masías y la intrincada red de sendas y caminos, también evidencian la intensa actividad que ha tenido el medio rural durante los siglos pasados. Todo esto cobra especial relevancia ya que, a pesar de la severa presión antrópica que ha transformado los municipios circundantes y que ha provocado la progresiva desaparición de elementos agrícolas tradicionales, el territorio todavía conserva el paisaje característico de las zonas montañosas alicantinas de interior, manteniendo en la actualidad grandes valores medioambientales, paisajísticos y socioculturales.

 

Horno tradicional en el Paisaje Protegido. Fotografía de Ramòn García.

 

Por otra parte, hay que hacer referencia a la importancia que tiene esta zona geográfica como lugar de recreo para todas las poblaciones de los alrededores. Cuenta con unos equipamientos formados por una gran variedad de áreas recreativas, miradores, refugios, zonas de acampada, senderos, vías ferratas, escuelas de escalada, una reconocida zona para la práctica de parapente, un sensacional espacio para practicar mountain bike, etc., lo que convierte a este espacio natural en uno de los más visitados de la zona.

En definitiva, el Paisaje Protegido de la Serra del Maigmó y Serra del Sit conforma un espacio natural de vital importancia tanto para el conjunto natural de los ecosistemas como para el esparcimiento social de las poblaciones adyacentes.

© Texto extraído de «Guía de la Fauna Vertebrada Paisaje Protegido Maigmó-Sit», por Ramón García y Asociación Lavaiol. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de cualquier material de esta web (fotografías, textos, vídeos, etc.) sin autorización expresa de sus autores.

 

 

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