Lagartija ibérica (Podarcis hispanica)

El color del dorso cambia a lo largo de la vida de la especie, siendo el más llamativo el que luce en su juventud. Fotografía de Joan Sala.

Es una lagartija de pequeño tamaño, de color pardo y diseños muy variables. Uno de los más comunes consiste en varias bandas dorsolaterales, unas de color blanco y otras de color oscuro, con una línea vertebral formada por pequeñas manchas negras. Esta línea vertebral suele ser una de las mejores formas de distinguir el sexo de estas lagartijas ya que en las hembras apenas se ve y en los machos se presenta muy moteada. Además, el tamaño de los machos es mayor.

Los juveniles se distinguen fácilmente de los adultos porque presentan una llamativa cola color verde azulada. Elige hábitats similares a la lagartija cenicienta, con escasa cobertura vegetal, aunque es más abundante que la anterior en zonas urbanizadas, cerca de casas de campo, ruinas y muros de campos de cultivo. A diferencia del resto de lagartijas, consume materia vegetal y se ha especializado en la ingestión de larvas de escarabajos y mariposas, aunque también compite con las otras especies por las hormigas, chinches y arañas

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